Protestas que reclaman democracia

Sobre la Primavera Árabe

Una de las grandes ironías del arte de la política y de la predicción económica es que no son capaces de prever  el momento en que los grandes eventos se llevarán a cabo. Se puede tener expectativas de que ocurrirán ciertos cambios de paradigma en las relaciones internacionales, pero identificar el momento en que se producirá ese cambio, no. La Primavera Árabe fue un conjunto de protestas que estallaron en el mundo árabe desde finales de 2010; y parece encajar en esta categoría de imprevisibilidad. De hecho, la mayoría de los observadores sabían que un cambio de algún tipo era inevitable, pero nadie sabía cuándo se llevaría a cabo.

El sistema político, financiero, económico y social del norte de África reflejó su estado de fragilidad cuando exteriorizó que la estabilidad reflejada por años había sido artificial. La Primavera Árabe incluyó una serie de protestas y disturbios, cuando las poblaciones de diferentes lugares de habla árabe salieron a las calles con algunos objetivos, que giraban en torno a la caída de los dictadores, la celebración de elecciones y la mejora de las condiciones de vida. Este es uno de los principales acontecimientos del inicio de este siglo y desencadenó la gran inestabilidad política existente en esa región.

Teniendo en cuenta de que el resultado final de las experiencias en Túnez, Egipto, Libia,  Bahrain, Siria, Yemen y otros países, fueron cambios paradigmáticos, pero los resultados no han sido tan democráticos, quizá si es una versión más liberal de una autocracia liberalizada. Aunque existen aún posibilidades abiertas, en cuanto al futuro de esos países.

Ahora bien, en el desarrollo de las manifestaciones de protesta y lucha que  enfocaré más adelante, existió un elemento importante de convocatoria, y fueron los “medios sociales”. La facilidad de comunicación, favoreció la organización, dichas organizaciones las proporcionaron los teléfonos móviles y la Internet, eso fue innegable, contrariamente a lo que han sugerido algunos observadores, de que no fue un factor determinante. Es decir, Twitter o Facebook y las telefonías móviles, fueron esenciales para el éxito de las manifestaciones en Túnez y Egipto. Y aunque en los dos países estos tipos de servicios fueron bloqueados por las autoridades durante al menos una parte del período de manifestaciones, eso no hizo de ninguna manera frenar el crecimiento de las manifestaciones.

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Lo que los gobernantes no sabían es que  las personas estaban organizadas y que si la información no llegaba a sus casas ellos saldrían a buscarla. Pero bien ¿cómo empezó todo? se puede decir que todo comenzó en Túnez, cuando el puesto de un  joven llamado Mohamed Bouazizi vendedor de fruta y verdura fue retenido por la policía y por las condiciones de vida a las que este joven era sometido,  se prendió fuego como signo de protesta. Por supuesto, la revuelta en el país no se llevó a cabo sólo a partir de este hecho, ya que este evento fue sólo una “gota de agua”, pero esta gota pudo ser la que “derramó el vaso”, porque la población estaba profundamente insatisfecha con la dirección política y social del país y fue un llamado a la democracia, exigiendo el fin de la dictadura de Zine el Abidine Ben Ali, que estaba en el poder durante 23 años.

Las protestas para exigir elecciones directas no duraron mucho. La salida a  las calles fue en diciembre de 2010 y finalizaron el mes siguiente, con la renuncia del dictador, quien no ofreció mayor resistencia. Este rápido cambio de tendencia en el país, que llegó a ser llamado la Revolución Jasmine fue vista y admirada por la gente de los países vecinos que pasaron el mismo problema de los tunecinos: gobiernos ineficientes, dictatoriales y de no alentar los esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de las personas. Por lo tanto, la ola de protestas se extendió como un virus rápido por el norte de África y gran parte de Oriente Medio.

En menos de un mes después de la caída de Ben Ali en Túnez, fue el turno de Hosni Mubarak, quien también debió abandonar su oficina en Egipto, debido a los levantamientos populares, que exigían el fin de su puesto a cargo del país que había ocupado durante 30 años,  a esa manifestación se la llamó la Revolución de Lotus. Así la Primavera Árabe se sigue expandiendo. El caso de Egipto, sin embargo, repercutió en un nuevo descontento. Esto fue debido a que el nuevo presidente electo, Mohamed Morsi fue dos años más tarde, el objetivo de las nuevas protestas en el país. Así, en julio del 2013, bajo la acción del ejército egipcio, el gobernante sufrió un golpe militar.

En Libia la Primavera Árabe no tardó mucho en llegar. Sin embargo y lamentablemente, este país fue el primero en el que participaron los disturbios de una guerra de guerrillas y derramamiento de sangre. Buscando el final del régimen de Muamar Gadafi, que permaneció en el poder durante 42 años, los rebeldes tomaron las armas para luchar contra la resistencia organizada por las tropas leales al gobierno. Es importante anotar que Estados Unidos estaba detrás en la organización de todos estos hechos con la ayuda de sus incondicionales socios de la OTAN. (Organización del tratado del Atlántico Norte)

Otro país que vale la pena mencionar desde el frente de la hostilidad del gobierno a las protestas es Bahrain, representada por la figura del rey Hamad bin Isa Al Khalifa. Este país, a diferencia de Libia, tiene un gran apoyo de los países occidentales, especialmente Estados Unidos. Por lo tanto, incluso con la dura represión contra los rebeldes y varios delitos a los derechos humanos, ese país no ha experimentado ningún tipo de intervención militar extranjera, un hecho que se pregunta la comunidad internacional es la postura de la OTAN en zonas de inestabilidad política en la región árabe. Con la prohibición de las manifestaciones, la oposición chií – que forma la mayoría en el país, pero es ampliamente discriminada por la minoría sunita – estaba perdiendo fuerza gradualmente, aunque el gobierno ha señalado algunas acciones de aceleración de la energía con el fin de establecer algunos acuerdos.

Siria, a su vez, es el país donde los conflictos más extendidos, marcan una larga agonía en la región. Esto se debe a la oposición sunita, influenciada por el estallido de las revueltas en Egipto y Túnez,  también trató de llegar al poder a través de una revuelta armada, duramente reprimida por las tropas de Bashar al-Assad dictador (en el poder desde el 2000). Además del conflicto armado, este episodio también agitó el nivel geopolítico internacional.

En los países vecinos, Turquía, Irak, Líbano, Arabia Saudita y parte de las subvenciones a Israel por los rebeldes, ya que consideran que el régimen del dictador sirio como una amenaza chiíta local para su soberanía. Irán, por su parte, ha estado apoyando el gobierno del país, ya que este es un importante aliado político. Por otra parte, el colapso del gobierno de Assad podría representar una amenaza para la estabilidad política de Irán.

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Externamente, las potencias occidentales, especialmente los EE.UU., declararon su apoyo a la oposición en el país, el suministro de armas y materiales de construcción, con la clara intención de derrocar a otro enemigo político de la región. Los norteamericanos incluso han planeado una intervención militar con el pretexto de que el gobierno sirio está utilizando armas químicas, que se considera un crimen de guerra. (Lo mismo que ocurrió años antes para justificar la guerra contra Irak) Sin embargo, Rusia y China se opusieron fuertemente a esta acción, lo que generó una crisis política sin precedentes desde la Guerra Fría. Por lo tanto, se hicieron acuerdos y la intervención militar de Estados Unidos, en una palabra, no se produjo. El conflicto aún continúa sin resolverse.

Además de estos importantes casos, la primavera árabe ha llegado también a otros países como Marruecos, Yemen, Argelia, Omán y, en menor medida, Arabia Saudita y Jordania. En algunos lugares, las elecciones y las reformas se llevaron a cabo; en otros, las protestas fueron contenidas estratégicamente. De todos modos, hay que considerar que la situación de Oriente Medio y el Norte de África se dispara, cada vez más, la incapacidad para mantener la paz y la armonía en los espacios marcados por el imperialismo y la dominación de las minorías en las masas.

Referencias:

http://www.flacsoandes.edu.ec/web/imagesFTP/1326769169.3800_1.pdf

http://www.aecpa.es/uploads/files/modules/congress/10/papers/249.pdf

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